Gestión de tus redes sociales desde Cero

Graciela Valdez Vera no existía para Google
Graciela Valdez Vera no existía para Google

 

Como asesora de marca personal para individuos he experimentado una gran variedad de situaciones y siempre me preguntan que hacer, cómo empezar. Vienen con la idea de levantar sus redes sociales y buscan la fórmula mágica, los 10 o 5 pasos para llegar a la meta que en muchos casos es: tener seguidores, tener likes, que todo el mundo comparta o favoritee lo que escriben. Me dicen: “me va muy mal en el Twitter, no se que hacer.” o “quiero que levante mi Facebook, el tuyo tiene muchos seguidores.” “quiero ser alguien, nadie pela lo que escribo”.

Mi primer cuestionamiento es cómo esperan que cambie su vida para bien con eso que buscan, o de qué manera lo que buscan se alínea con los propósitos de su vida o planes a largo plazo. Como tarea para la primera sesión les pido escribir lo que esperan lograr en cada uno de sus medios y con qué finalidad práctica en su vida o día a día.

Me queda claro que cualquiera que sea el estado de sus redes. Es el resultado de sus creencias prácticas y decisiones que no serán fáciles de modificar.

Una escritora prolija insistía en no mostrar siete de sus libros publicados porque no le interesaba ayudar a la editorial a vender. Solo quería promover su publicación independiente. No quería incluir fotos de perfil tomadas por un fotógrafo profesional porque no le interesaba conectar con gente superficial que se guía por la apariencia. Tiene la firme creencia que el Twitter y el Facebook están llenos de gente con pocos sesos e inestabilidad emocional que solo balconean en las redes sociales. Se negó a complementar su Linkedin convencida de que la gente no lee realmente tanto. Lo que tenía era todo lo que la gente está dispuesta a leer.

Una profesora de lenguas moviéndose entre dos continentes. En busca de empleo en un país no quería ligar el Facebook al Twitter porque su Facebook es personal. Por la misma razón no quería poner foto de perfil. Quien la conoce sabe quien es “decía” y ella solo ofrece clases de idiomas. Está convencida de que su celular es monitoreado y saboteado y que si sus enemigos encuentran sus “redes sociales” la van a jackear y “usurpar su identidad”. Hablando 5 Idiomas y teniendo una riqueza multi-cultural impresionante decía no tener nada que compartir en Twitter porque ella “no es rollera”.

Alguien tenía en Linkedin su Twitter como medio de contacto pero me dijo que 140 caracteres no son suficientes para comunicarse. Además solo seguía a escritores y traductores. Al preguntarle porqué incluía el Twitter en medio de contacto dijo que sólo como una referencia. En este caso se pone en ligas. El Twitter como medio de contacto en Linkedin responde a la lógica de sigo a quien me siga, y si no se da así profesionalmente hablando damos un mensaje no grato.

Llevo 5 años trabajando alternadamente vía outsource y freelance. Al darse la firma del contrato con la editorial que publicó mi libro me condicionaban a manejar las redes sociales para promoverlo. Debo confesar que no sabía nada de lo que eso implicaba, pero empecé a investigar lo que los escritores hacían al respecto. Tenía un Twitter con 8 seguidores desde cuatro años atrás, un Linkedin con 10 contactos, zero recomendaciones, foto de perfil equis y muchos campos incompletos.  Para Google Graciela Valdez Vera no existía, con búsquedas especializadas aparecía en las ligas de un par de congresos donde había dado ponencias.

Tuve 8 seguidores por 4 años
Tuve 8 seguidores por 4 años

Fue en un Simposium de Imagen donde recibí los primeros conceptos de Web2, Marca Personal, Huella digital y desde el primer momento percibí el potencial que tenía el tema para mi incursión como escritora.

Con tres hijas, una vida y variedad de proyectos no tenía mucho tiempo para sentarme frente a la computadora con este objetivo en mente. Pero la computadora era y es por mucho mi modus vivendi y entre tarea y tarea avanzaba algo en Linkedin, anotaba pendientes a completar que solía hacer en mis noches de insomnio. Con una recién nacida estas noches se multiplicaban y las dedicaba a “sembrar” información en uno u otro medio. Abrí también Slideshare y Scribd para almacenar mis manuales de talleres de maquillaje y conversación, así como lo que aprendía de redes sociales que me resultaba valioso y compartible.

Personalmente vivía y reflexionaba sobre el valor por hora de mis días. Moviéndome de un proyecto a nada, a otro proyecto mi hora al día valía entre 300 y cero pesos la hora. Lo definía mi contratante o situación de desempleo. Y decidí; yo definir el valor de mi hora poniendo en práctica todos mis conocimientos y habilidades: clases de idioma para adulto, regularizaciones para niños, masajes, faciales, envolturas de algas, maquillaje para eventos, corte de cabello, manicura, pedicura, venta de donas, pasteles y recuerdos para fiestas infantiles.

Varias amigas con otra variedad de talentos pasaban por el mismo proceso. Una profesionalizó y diversificó su producción de pasteles para fiestas promoviéndose un poco en Facebook hasta que inauguró su establecimiento Regaliz

En el mundo laboral el sueldo depende del puesto que a su vez se asigna por los estudios y experiencia laboral. La hora de un director vale mas que la hora de una nana; obvio por las habilidades y estudios requeridos para uno u otro. Debo decir que con mi maestría en educación, mas de 20 años de experiencia y múltiples idiomas aprendí de la nanita de mi primera hija habilidades que hoy me cotizan como líder de proyectos.

Ver de lo que son capaces personas que no cuentan con el papel que lo avala me hacía pensar como podrían promover y validar sus talentos a través de la generación de una marca personal y ganarse la vida dignamente. Luego usar  este mismo proceso para certificarse con instituciones como el CENEVAL. Con ellos evalué portafolios de evidencias para otorgar la licenciatura en enseñanza de Inglés y visualizaba claramente como los profesionistas de diferentes áreas pueden armar portafolios digitales de evidencia para certificaciones. Hacer, documentar el proceso, guardar evidencias “sembrando en la red”. Así seguí sembrando en una variedad de espacios, con una idea tal vez no muy clara para quienes me encontraban aquí y allá pero con sentido para mi. El punto en el que publiqué las fotos usándolas como inicio de la marca y las asocié, conectando todas las redes sociales a mi nombre y el primer producto “Una Historia para Compartir” (mi primer libro). Surgieron los primeros brotes. El Linkedin mas completo y con la foto de perfil empezó a acumular contactos. El  Tiwtter conectado al Facebook del libro de pronto se movió de 8 a 200, 300, 500 seguidores; escritores, diseñadores gráficos, editores, blogs de novela romántica. Empecé a interactuar con un par que me dieron consejos muy valiosos para promoverme como autora. La comunidad de escritores es noble, prolija y generosa para compartir y promover. El crisol donde aprendí que no todos los escritores son blogueros, ni todos los blogueros escritores. Se requieren diferentes estrategias y se relacionan de manera diferente. El bloguero no sufre el proceso de pre-prensa y edición. Un escritor se corona con el lanzamiento del libro. “No es cosa pequeña publicar”, me dijo un alto ejecutivo en Santillana, independientemente de las ventas. Eres ya tratado y percibido con respeto entre colegas, familiares y amigos. El bloguero recibe la corona a pedazos; media estrella un día (con un post). Cualquier día la estrella ganada se puede partir y casi desaparecer De ahí la cautela, sobriedad y dureza del compartir de los blogueros. Pueden leerte y no seguirte, seguirte y no compartirte, compartirte y no leerte. No es hasta que todos los elementos se conjunten que puedes tener algún tipo de reconocimiento en tanto y cuanto las condiciones permanezcan así.

Enfocando y Resumiendo

1. Si quieres seguidores, define cuanto es mucho o poco y porqué. Aclara el valor agregado a tu vida o tu plan de carrera que implica dicho número y piensa si hay otra manera de cristalizar ese plan de carrera.

2. Analiza las condiciones o ideas personales que han limitado tu crecimiento en redes sociales. Observa las redes que se ven como tu esperas que se vean las tuyas y compara fríamente, luego enlista los cambios que te sugiere esa comparación. Con nota en mano; manos a la obra.

3. La imagen que vendes tiene un precio por hora o por proyecto, que depende del valor que el cliente o usuario da a lo que recibe de ti. Tu tiempo vale por lo que haz invertido en ser lo que eres y por el valor agregado que puedes dar a lo que supervisas, gestionas, produces. A la brevedad consigue certificaciones respetables que respalden tus servicios.

4. Haz, documenta el proceso y “siembra la evidencia.”

5. Conecta todos tus productos o servicios a tu nombre y dales un sello visual y psicológicamente identificables.

6. Escribe y publica donde sea posible; revistas, periódicos, blogs y cuando estés listo(a) lanza tu blog o publica tu libro. O ambos.

Tengo mucho camino por andar pero sin duda estas medidas me han redituado un avance claro que se refleja a muchos niveles, algunos visibles  para cualquiera, otros solo para mi honrosos y perceptibles. La penúltima liga es mi orgullo (La enciclopedia de la literatura en México) que varios colegas escritores con mucho mas haber que yo aún no alcanzan teniendo tanto como tienen. Por el pequeño detalle de no dar importancia a su gestión en redes sociales.La estrella de mi corona.

Huellagestion

 

 

 

 

 

 

 

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Transparencia Digital

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No es nada sencillo abordar el tema de la transparencia con relación a la identidad o marca personal. Es un tema que aún en política se considera “…un concepto vivo que está evolucionando y que cada vez implica nuevas prácticas, procesos y formas de trabajo…” según palabras de David Fernández (Consultor de datos abiertos de IUO).

Los límites de la transparencia son: la información reservada, la información confidencial, la seguridad pública y la propiedad intelectual.  Algunos llanamente delimitan afirmando que lo que no es público es privado. Así nosotros decidimos lo que publicamos. Pero es un hecho que existen casos de uso mal intencionado de la información; usurpación, robo de identidad, hackeo. De aquí que muchos aún prefieren el anonimato.

Hoy por hoy la transparencia es colaborativa. Todos participamos en la difusión de información que consideramos útil. Aquella que a nuestro juicio puede ser utilizada para generar otras cosas: iniciativas, proyectos.

Si bien el objetivo de la transparencia política es combatir la corrupción, difundir información utilizable y generar innovación. En identidad digital es prevenir el uso malintencionado, fortalecer la reputación, validar la información, posicionar a los autores. Compartimos dando crédito al autor y confiando en la originalidad de sus ideas.

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José Antonio Llorente- Socio Fundador y Presidente de Llorente & Cuenca- afirma ” El concepto de identidad digital de ahora tiene consecuencias muy importantes, ya que crea un nuevo espacio de “realidad tangible” y nade escapa a la necesidad de ser transparente en sus comportamientos y de estar, por ello mismo preparado para una continua fiscalización de los mismos a través de las herramientas disponibles.”

Quienes escribimos, continuamente revisamos fuentes, autores y lo que podemos inferir de los mismos por el resultado de una búsqueda en internet. Cuando vemos una presencia consistente, una misma identidad en todos sus medios, una línea de trabajo o un modus operandi identificables; podemos decir que es transparente.

Jeff Jarvis en su libro “Partes Públicas” afirma que “nuestra identidad es expresión en primera persona de nosotros mismos, mientras que la reputación es la opinión y el concepto en tercera persona que otros se han formado de nosotros a través de la imagen que transmitimos.

No solo lo que publicamos sino lo que compartimos es parte de nuestra identidad y hace o deshace nuestra reputación. La transparencia de lo que compartimos define nuestros intereses, posiciones, ideología, solidaridad, intencionalidad. Establecer una línea clara de lo que compartimos evidencia lo que viene de nosotros y separa lo que se publica de nosotros.

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Ontológicamente la transparencia implica riesgos que nos dan miedo. Mostrarnos tal cual somos en todos los medos y todos los ámbitos, nos pone en una vidriera y nos hace vulnerables ante los mal intencionados. Por ello algunos prefieren anonimato.

La transparencia nos condiciona a publicar solo lo que nos define y posiciona mientras el anonimato nos da la libertad de compartir ciertos contenidos “personales” con amigos y familiares. Lo cierto es que nadie nos libra del riesgo de que un tercero haga pública nuestra información “personal”. En nombre de la transparencia hay que hacer de la coherencia una forma de vida dentro y fuera de la web. Quienes insisten en mantener una separación entre su vida y su profesión dentro y fuera de la web tarde o temprano se encontrarán un punto en que ambos mundos convergen y cualquier discrepancia entre ellos dañará la reputación del individuo. La transparencia en una variedad de medios si bien lo pensamos; protege una identidad bien definida y evita usurpación de la misma.

El mundo y la información se están moviendo de tal manera que se impulsa y valora cada vez mas la transparencia a todos los niveles.